La Cerradura más antigua

Una costumbre que se puede decir que todo el mundo hace automáticamente, es cerrar la puerta por la noche o al salir de casa.  Todos reconocen lo crucial que es sentirse cómodos y seguros en sus hogares, o tener la tranquilidad de salir y saber que todo está bien cerrado y protegido.

Hoy en día, las cerraduras de las puertas tienen que ver con mantenernos a salvo, pero las damos siempre por sentado ya que están ahí, y no sabemos mucho de ellas. Los cerrajeros de Sarriá nos cuentan un poco más sobre la historia de las cerraduras.

La cerradura más antigua

Las cerraduras fueron inventadas con la finalidad de proteger las pertenencias y mantener a los intrusos lejos de ellas.

La cerradura de puerta más antigua conocida fue hecha por los antiguos egipcios. Los arqueólogos la encontraron en las ruinas del palacio de Khorsabad cerca de Nínive, antigua ciudad asiria de la Alta Mesopotamia. Los egipcios se inspiraron en los asirios para crear la cerradura de sus puertas.

Se estima que esta cerradura, que se encuentra muy bien conservada, data de alrededor de 4.000 años. Esto significa que se creó al menos alrededor del año 2000 a. C., aunque muchos investigadores concuerdan en que pueden haber existido aún antes de esa fecha.

Las cerraduras egipcias eran notablemente similares a las cerraduras de tambor. Sin embargo, eran mucho más grandes que las conocidas hoy día. Se han hallado en excavaciones arqueológicas cerraduras mucho más grandes, incluso de hasta de dos pies de largo.

La principal diferencia entre la cerradura de puerta más antigua y las que se inventaron más tarde fue el hecho de que, las primeras, estaban hechas completamente de madera, inclusive, la llave era también de madera.

Estas cerraduras se hicieron con un cerrojo de madera que se adjuntó a la puerta. Tenía una ranura con varios agujeros en la superficie superior que se encontraba pegado a la puerta y tenía alfileres de madera que dispuestos en diferentes patrones. Por eso, cada cerradura era única y necesitaba su propia llave para poder abrirse.

Para abrir la puerta, se insertaba la llave de madera en el perno pasante y esto luego levantaba los pasadores y el candado se deslizaba hacia afuera.

Las cerraduras desarrolladas por los egipcios eran mucho más seguras que las creadas posteriormente por los romanos. Las cerraduras romanas usaban un resorte en lugar de un cerrojo y eran más fáciles de abrir que las egipcias.

La cerradura de tambor de pasador sigue siendo hasta el día de hoy el tipo más común utilizado para cerraduras de puertas.

Los investigadores creen que los egipcios crearon estas grandes cerraduras de puertas porque querían proteger sus pertenencias y lugares de importancia religiosa.

Estos candados egipcios fueron tan efectivos que los guardias de seguridad reales se volvieron innecesarios.

Luego de ahí, la cerrajería continuó evolucionando y extendiéndose a través de las distintas civilizaciones, siendo mayormente desarrollada luego por los ingleses, quienes se dedicaron al oficio de cerrajería, logrando ser unos verdaderos artesanos, inclusive al servicio de la realeza.

Con el paso del tiempo las cerraduras han evolucionado siendo más seguras, sin embargo, mucho de lo desarrollado en esas antiguas cerraduras egipcias, aún tienen vigencia en los sistemas actuales.